Desde su ventana

Desde su ventana
Marcia, 3 años, desde su ventana en Trinidad [Cuba]

viernes, 17 de diciembre de 2010

Qué corto se me hizo el viaje.

"Qué corto se me hizo el viaje" es una carta de un padre a sus 4 pequeños y que podría haber sido encontrada en el fondo de un cajón de un viejo galán de noche en el "sobrao" de la casa de mis abuelos. Este loco mundo en el que vivimos no da tregua, siempre corriendo, siempre de un lado para otro, sin encontrar jamás tiempo para detenernos en los detalles, en los pequeños momentos, en los placeres de las pequeñas cosas... en lo importante y no en lo urgente!! Y, cuando un día te das cuenta... ya es demasiado tarde.
Me hubiera gustado enseñaros a qué huele una flor, a distinguir los mil colores del otoño, a disfrutar la playa en invierno, a buscar el mar que cura la herida, a respirar profundo la tierra tras la lluvia, a recordar siempre el sabor del agua pura. Me hubiera gustado deciros que las matemáticas son importantes, pero mucho menos que la poesía. Me hubiera gustado deciros que os toméis la vida con la máxima seriedad que os permita estar siempre riéndoos, sobre todo de vosotros mismos y nunca de los de vuestro alrededor. Me hubiera gustado mostraros la diferencia entre lo importante y a lo que damos importancia. Me hubiera gustado enseñaros a cantar, a reír, a recitar, a bailar, a soñar… a vivir. Me hubiera gustado enseñaros a dar siempre amor, no amargura, a mostrar la luz del día a los que la noche no ilumina, a perdonar lo que esperasteis que otros os diesen y nunca os dieron, lo que anhelasteis y nunca tuvisteis. Me hubiera gustado enseñaros a dar paz, que da igual lo que tengáis, mucho o poco, más o menos que los demás, que las cosas adquieren el valor que se les da. Me hubiera gustado enseñaros a ser responsables y a que no os detengáis en grandes decisiones, que el futuro sólo está hecho de pequeños presentes. Me hubiera gustado enseñaros a vivir en cualquier parte, a no intentar llevar siempre la razón, a caminar para crecer, a que os enamoréis de la vida aunque a veces duela.  Me hubiera gustado deciros que nunca estaréis solos, a miraros dentro y comprender que vuestros ojos son mis ojos, que vuestra piel es mi piel. Me hubiera gustado enseñaros a apreciar las pequeñas cosas de la vida, que son las que nos dan… los grandes momentos de felicidad.
Pero, de pronto se me ha hecho tarde y ya no puedo, qué corto se me hizo el viaje, así que por favor, contádselo a mis nietos.
Lunares.

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