Corre, corre, corre a más no poder. Cierra los ojos y corre. No caerás. Mantén los ojos cerrados y sigue corriendo. No pares. No los abras. No dudes. Sólo corre. No caerás, tranquila, no lo harás. Yo te guío. Estoy aquí. Siéntete libre. Lo eres. Abraza tu suerte. Es también la mía. Deja que tus sueños venzan por esta vez. Vuelve al país de “Nunca Jamás”, ese del que nunca debimos salir. Se niña de nuevo. Contempla el mundo. Sé tú misma. Deja atrás los miedos. Túmbate en la arena. Deja que el mar te lleve como si tu cuerpo de una barca se tratara u entrégate a la magia de las olas. Sumérgete. Confía. Levanta espuma. Salta. Grita. Ríe. Sueña.
Es el tiempo de amar, ¿lo sabías?
Es tiempo de cambio, de empezar. Mírate. Eres tan bella. Mira tu cuerpo, tus manos, tu pelo y acaricia la paz que refleja tu espejo. Contempla con la mirada el mundo, mañana será tarde. Disfruta. Vacíate de errores y promesas incumplidas. Deja que el mar se lleve todo lo triste y entrégate por completo a la vida, a la esperanza. Las cosas fueron y están siendo, el presente es ya pasado y el futuro nos espera, y aguarda nuestra llegada con olor a primavera. Sonríe una vez más. Lo necesito para continuar. Escucha el silencio y dame la alegría que te envuelve, tu risa tan libre, la luz que brilla en tus ojos de un verde amarillo. Que voy. Sí, no te dejes vencer. Abandona las espinas y envuélvete de caricias. Regálate besos. Regálame besos. Mira los que yo tengo para ti. No pienses en caricias futuras. Vive el hoy y cultiva el silencio, la paz, el sosiego de estar aquí, limpio, perfecto. Más allá de cualquier frontera, entre flores y oliendo a primavera. No abandones la magia. No te dejes llevar por las sombras, por las dudas, por los miedos.
Es tiempo de cambio, ¿lo sabías?
El tiempo de amar es este. Renuncia a las espinas y entrega tu corazón a la belleza, a la fuerza de aire. Entrégate profundamente, a la luz que te llama, al susurro que acaricia tu oído. Y vuelve a tus andares, a tu raíz, a tus sueños, a esos lugares en los que el tiempo se detuvo, a las miradas duraderas. Entrégate. Lánzate. Descubre la magia que nos ofrecen las cosas pequeñas, amables, sencillas, disfruta de esta tarde conmigo. Déjate llevar por la humilde compañía de un alma que no está dormida y ríndete al calor de unos labios, a la esencia de una puesta de sol, a la transparencia, al romanticismo y a los destellos de luna en las profundas aguas de tu corazón. Haz que vuelva el antiguo entusiasmo, aquel espíritu ardiente y expresa con amor, con un soplo, con un beso la estrella que brilla en tu interior y déjala crecer, subir, deja que luzca en las sombras del invierno de mi corazón para que pueda amanecer también en ellos y puedan dejarse arrastrar por la felicidad que llevas dentro.
Es tiempo de amar, ¿lo sabías?
Es la hora de entregarte, de cambiar, de suplicar victoria, de dejarse llevar. Es la hora, si, la hora del viento a favor, de globos, piñatas, de risas, de retirar la arena del tesoro. Es el momento, el momento de lanzarse, de mezclarse con los rayos del sol, de enlazarse con las espumas que trae el viento, con los susurros del mar de los delirios. Tu tiempo es este. Esta es tu hora. Es la nuestra. Arranca las espinas del miedo, las de la tristeza también. Las de la amargura, las del sin vivir, las de los ojos lagrimosos.
Es la hora, ¿lo sabías?
Es tu momento, es nuestro momento ¿lo sabías?
Es el momento de cumplir las promesas que todos nos hicimos, porque ayer no lo hicimos, porque mañana es tarde…. ahora.
Lunares.
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