Suena el despertador, como cada mañana, te diriges aun dormido a la cocina y te sirves un café solo doble sin azúcar. Lo necesitas para comenzar el día. Otra dura semana de trabajo por delante. Enciendes la radio, "Señores, señoras, me alegro, buenos días. Es Lunes, 3 de marzo de 2008, la cifra de paro sigue aumentando y se acerca imparable a los 3 millones". Así comienza Herrera… Bueno, normal, piensas, la cosa no marcha bien y esto es inevitable. Meses después, tu padre te dice que a su amigo Manuel le han despedido. ¡Vaya, qué raro! piensas. Tenía un buen puesto en esa multinacional y siempre fue muy trabajador. Puede que sea por la edad. La gente joven sale más barata, le dices. Unos meses después es tu amigo Jorge, gerente en la consultora más conocida del país y que trabaja de sol a sol, el que te llama para ver si le echas una mano. Extraño. Quizás la coyuntura económica hace que las empresas reduzcan costes variables prescindiendo de servicios como los de consultoría, piensas. Al poco tiempo, en linked-in son cada vez más tus contactos que están “En busca de nuevas oportunidades profesionales”. Después es tu mejor amigo... tu cuñado... tu hermano... pero tú, ni te planteas la posibilidad de que te ocurra a ti.
Un viernes a última hora, casi cuando empezabas a recoger, te llaman de RR.HH. Es urgente te dicen. Golpeas la puerta, y una señorita a la que jamás habías visto allí, sale a recibirte:
- ¿David?
- Sí, soy yo, buenas tardes.
- Pasa por favor y toma asiento. ¿Qué tal? ¿Cómo estás?
- Preocupado, la verdad.
- Entiendo. Verás, David, lamento mucho comunicarte que la empresa se ve en la necesidad objetiva de amortizar su puesto de trabajo, al amparo del artículo 52 C y 51.1º del Estatuto de los Trabajadores. Las causas que obligan a dicha decisión se basan en la situación económica de la empresa, que como bien conoces, ha venido sufriendo un deterioro progresivo según se desprende de las cifras que constan en los balances y cuentas de resultados debidamente depositadas en el Registro Mercantil, y en las previsiones contables para el ejercicio 2.011. Las medidas adoptadas hasta la fecha, tales como disminución y control en el gasto, préstamos de los socios sin interés así como las correspondientes ampliaciones de capital no han logrado equilibrar los resultados ni garantizar la viabilidad de la empresa, pues las previsiones actuales para el año 2011 siguen siendo negativas, conduciendo a un sobreendeudamiento de la misma que hacen imposible su viabilidad por lo que se ha decidido el cierre de la empresa una vez liquidado su activo.
Por todo ello, te comunico que cesarás en tus funciones en la prestación de sus servicios a partir las 14H de hoy, se te pagarán los 15 días siguientes, así como una indemnización correspondiente a los 20 días de salario por año de antigüedad (al amparo nuevamente del artículo 52C debido a que se procede al despido por causas económicas según constan en el balance). Te recuerdo que, como se indica en tu contrato de trabajo, el año de beca, los dos años en prácticas y el periodo de pruebas previo a la firma de tu contrato fijo, no computan para el cálculo de la indemnización, con un límite de 12 mensualidades, de las cuales la empresa le abonará a la fecha de cese la cantidad correspondiente al 60% por no disponer de liquidez a la fecha de esta comunicación, pudiendo solicitar el restante 40% al FONDO DE GARANTIA SALARIAL, de conformidad con lo dispuesto en el art. 33.8 del Estatuto de los Trabajadores.
¿Tienes alguna duda?
- Sí, ¿cuál es tu nombre?
- Marta Jiménez
- Encantado Marta. Que tengas un buen fin de semana tú también.
Sales del despacho. Lo acabas de entender. Esto es la crisis. Ahora comprendes verdaderamente el significado de lo que vienes escuchando estos últimos años. Empresas, grandes, pequeñas, constructoras, de servicios, hasta las empresas fantasma... todas quiebran. Los tentáculos de la crisis llegan a casi todos los rincones, han llegado al tuyo, a ese al que jamás pensaste que llegarían. Hoy, viernes 10 de Enero de 2011, te ha llegado la crisis. Ahora sí estamos en crisis. Te ha llegado, como a todos.
Bueno, a casi todos, porque siempre hay algunos que ni se enteran. Siempre los mismos. ¿Altos precios de las materias primas? ¿Sobrevalorización de los productos? ¿Incremento del coste de la energía? ¿Elevada inflación? ¿Recesión? ¿Crisis crediticia? Fernando Javier Bolaños de la Riva, economista, 42 años, separado y con 4 hijos, no se ha enterado de nada. Nada de esto le influye. Nada de lo que lee en los periódicos le quita el sueño. Sigue con el mismo dinero de siempre en el bolsillo. Vive completamente ajeno a los vaivenes del mercado, a la crisis. Para Fernando, la crisis ni ha llegado ni llegará. Cómo es posible que alguien no pueda verse afectado por lo que está pasando a nuestro alrededor. Cómo hace para que no haya cambiado en nada su vida. Para seguir haciendo las mismas cosas, comiendo en los mismos lugares, viviendo en el mismo barrio, el de Salamanca, vistiendo la misma ropa, bebiendo las mismas añadas de vino. España se quiebra y él sigue absolutamente ajeno a todo. Le da exactamente igual lo que esté pasando. A él la crisis no le afecta. ¡Qué fácil es Sr. Bolaños no verse afectado por la crisis! Claro, desde donde usted está no se ve la crisis. Yo, ahora sí sé lo que es la crisis. Ahora que durante los próximos dos años tendré que vivir de los 900€ que me quedarán de paro, yo sí sé lo que es la crisis de verdad. Muy fácil es, Sr. Bolaños, ver la vida desde el Banco Santander en la calle Jorge Juan. Ahí no se nota la crisis, no se siente nada. Se está calentito, ¿verdad?, esa puerta de cristal no deja entrar el frío ni la crisis. Duerme bien… ¿a que sí? Sin importarle lo que pase ahí fuera y viendo como día a día la gente entra al cajero a sacar billetes más pequeños. Qué fácil es mirar la vida desde allí, Sr. Bolaños. Rodeado de billetes de 500.
Cada vez que al Sr. Bolaños le preguntan sobre cómo le ha afectado la crisis, responde lo mismo... "¿Crisis? ¿Qué crisis?" Toma un sorbo de vino, recoge sus cartones, el carrito de la compra con toda su vida dentro y se marcha a buscar otro cajero automático por el barrio, el de Salamanca, su barrio.
España se tambalea. El Sr. Bolaños, también.
Lunares*
No hay comentarios:
Publicar un comentario